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Reflexiones

Tuve un encuentro cercano con un “rápido y furioso” el sábado, cuando regresaba del Akellarre. Un pequeño accidente. Después del susto, del recuento de los daños… seguimos la noche, mi querida amiga y yo. Últimamente me he planteado que dos accidentes en menos de un mes no pueden ser casualidad . Algo está bloqueando mi buena energía. Algo en el universo me está diciendo: retoma la senda correcta . Lunes. Despierto renovada, después de un fin de semana sin trabajar, rodeada de gente hermosa y llena de buenas vibras. De esas que uno puede llamar amigos y amigas… un título que no se entrega a cualquiera. Bueno, nosotras las brujas sabemos que esa palabra es fuerte. Y mágica. Así que me enfundo en mi vestido, me pongo mi mejor optimismo y salgo a tomar taxi. Rápidamente se detiene uno —cosa rara en Heredia. Y entonces, una de las mejores sonrisas del día (después de la de mi enana). El conductor era un chico que olía a mañana, a alegría, a ganas de vivir. Sonaba buena m...

La bruja que dijo “te amo”

La bruja que dijo “te amo” Me gusta pensar —y decir— que mi vida es un desorden, como el cosmos mismo. Que estoy en constante reacción, acción, creación. Que me reinvento la vida cada día. Pierdo los enojos, las tristezas… Los voy tirando por ahí. No me sirven de nada. Me gusta mucho saberme bruja. Y contar cuentos. Como este. Nunca antes le había salido un “te amo” tan fácil. Tan de adentro. Se lo dijo a un mortal. El amado, días después, pidió una explicación. Consternada, la bruja no tuvo palabras. Se preguntó: ¿Cómo se explica la magia de un “te amo”? Ni la mejor bruja puede repetir un mismo conjuro dos veces Buscó entonces sus pócimas. Olió clavo de olor para no olvidar. Se bañó con sales mágicas, intentando grabar registros en su piel. Leyó libros. Consultó viejos pergaminos. Pero fue en vano. No encontró la explicación. Convocó a un Akelarre. Las otras brujas debatieron: —Un conjuro para el amado… sí, sí, ¡un conjuro! —decían a coro. Pero de entre ellas...

Matinée en la esquina

Matinée en la esquina “Disculpe, mi amor; el bolso le tiene recogido el vestido, por eso están esos hombres ahí” —fue lo que un agradable caballero se acercó a decirme. Esto de no tener coche para ir al trabajo y pararse en una esquina a esperar a la compañera que te da ride... tiene su encanto. Yo, que he vuelto a ser yo, con mis colochos revueltos como mis ideas. Después de dormir una noche con la Santa a mi lado, me volví despacio, acomodé mi vestido y les dije: —Caballeros, se acabó la matinée. Buenas piernas, ¿verdad? Nada más divertido que desnudar a la gente de sus dobles Morales —sí, con mayúscula. Sé que ustedes, amigas brujas, se van a reír mientras me leen. Y ustedes, amigos que se han aventurado a saberme, alguno pensará: “Un día de estos un tipo de esos te va a decir algo.” Yo sigo desafiante. Frente al patriarcado, al machismo. Sigo aquí, y me divierto. Disculpen los errores ortográficos. Escribir en una esquina, cuidando el vestido, no es tarea fácil.

La casa Amarilla

Juan hacía ya tiempo que se había ido a la bananera. Al principio enviaba dinero todos los meses. Luego, hubo un silencio. No llegó más el telegrama donde se le indicaba que el dinero estaba en el banco del pueblo. Ella se comía las uñas pensando que algo malo le hubiese sucedido. Así que, con lo poco que tenía, juntó algo de dinero y se fue a buscarlo. Tremenda sorpresa se llevó cuando llegó a Finca 6 y preguntó por Juan Oconor. Una mujer que compraba en el abastecedor le indicó que vivía dos cuadras más abajo, en una casa color amarillo, justo en la esquina sur de la plaza. Estaba cansada y tenía hambre, pero continuó. Pensó que al llegar a la casa él le daría algo de beber y de comer. Caminó la cuadra con rapidez; tenía ansiedad. Tenía más de cinco meses de no saber nada de él. Los guilas preguntaban, sobre todo el pequeño Fabián. Además, las vecinas rumoraban. Pero ya pronto sabría qué estaba pasando. La gente malintencionada quería sembrar en ella la desconfianza. Su Juan era...

Orgasmos,Cuando el cuerpo canta

Hoy mis buenas ideas volvieron. Como mis colochos. Estaban de huelga, como huelga de putas. Pensé: ¿los orgasmos cómo se podrían clasificar? Orgasmos de son cubano. Esos son suaves, con buen ritmo, huelen a mar y a Malecón. Se te van metiendo en el cuerpo de a poco, a ritmo de Chan Chan . Orgasmos rumba catalana: te sacuden el cuerpo y te hacen reír sin culpa. Orgasmos de bolero. No te salen ni saliendo. Te preguntas qué pasó. Están de huelga. Lo intentas una y otra vez, nada, no llegan. Como esquinas de putas en lunes: vacías. Orgasmos metaleros. Esos son intensos. Muy intensos. Un desgarre dulce, furioso, que deja los músculos temblando. Orgasmo Festival de Vallenato en Valledupar. Es el primero. Es como bailar con Francisco el Hombre. Sientes mariposas amarillas alrededor. Ese día conoces el realismo mágico de primavera, mano. Orgasmo música electrónica. Humm. Pero el orgasmo Carmina Burana … Ese es otra cosa. Es intenso, suave, se te instala en el cuerpo y en el al...
La soledad Es algo que siempre se relaciona a la falta de  compañía amorosa, sea cualquiera que esta sea. En lo particular las clasifico: Soledad acompañada:  Se puede estar acompañado y despertar a medianoche y preguntarte entre brumas soñolientas quien es esa persona que está al lado compartiendo tu cama, almohada, tu mesa, pero no comparte tu vida, te vuelves a acostar y recorrer el camino andado, te preguntas cuando se convirtió en un completo o completa extraña.  Esta soledad te  duele es, oscura, muda, triste, huérfana de caricias, fría.  Soledad buscada: Puede que te despiertes al lado de alguien con quien no compartes tu vida, mesa, baño, cocina; que recorras la habitación  semi oscura con olor a incienso y sexo, sientes que es la mejor compañía que pudieras tener, ves su torso desnudo moverse al ritmo de su respiración y comprendes que te puedes quedar ahí una eternidad , pero eres sabia y te levantas en silencio, recoges la vida, y te vas lleva...
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Honduras me recibió, en Valle de Ángeles.